Guerra de privacidad – Apple Apple, el nuevo paladín de la privacidad

Es cierto que no soy un gran fan de la marca de la manzana mordida, pero en este asunto, se han ganado parte de mi respeto. Mi curiosidad por este tema empezó hace más bien poco, cuando leí la siguiente noticia del diario The Guardian. En resumen, se habla de las exigencias que el FBI ha propuesto a Apple en términos de políticas de privacidad, para crear “una puerta trasera” desde la que se pueda obtener información privada de los usuarios de iPhone, con ánimo de “detectar terroristas”. Esto desde el punto de vista de seguridad, en mi corto entender, tiene varias implicaciones:

  1. Hay mayor vulnerabilidad; es decir, toda aquella persona que consiga detectar el camino para entrar en el iCloud de otra persona, puede tener acceso a mucha información privada (fotos más o menos comprometidas, documentos, datos personales, contactos, …).
  2. Hay mayor control por parte de agencias de inteligencia; o sea, si por lo que sea hubiera momentos en los que mi vida depende de la privacidad, no voy a tener la capacidad de ocultar mis cosas ni del FBI, ni de la NSA, ni del Mossad; ni tan siquiera de la TIA.
Protección de Datos
(Fuente: Pixabay)

Sé que es cierto que el punto nº 2 parece un tanto catastrofista tal y como está planteado, pero quiero enfatizar que hay una serie de personas que viven en países donde hay fundamentalismos y culturas bastante rígidas, en concreto, con personas del colectivo LGBT. Estas personas, al igual que todas las demás, queremos tener una capacidad de actuar y de reflejar nuestros sentimientos, del mismo modo que lo pudieran tener el resto de la gente, teniendo para ello un entorno asertivo en el que podamos expresarnos con libertad, sin miedo a represiones.

Por otra parte, he de decir que el Derecho a la Intimidad está contemplado dentro de esa Declaración Universal de los Derechos Humanos que tanto gusta defender, pero al mismo tiempo, hacer oídos sordos; exactamente, en el Artículo 12:

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Por lo tanto, opino que debemos defender esa capacidad de guardar la intimidad, aunque cada día sea algo más imposible debido a la centralización de las TICs. De hecho, desconozco si este control que cada día me recuerda más al Big Brother de 1984 (George Orwell) nos va a crear más y más ataduras para expresar nuestras opiniones.

Finalmente, aquí os dejo un vídeo que extendió Mozzarella Firefox hace un tiempo al respecto. Dejo a vuestra materia gris interpretar los contenidos como prefiera.