Conducción autónoma Implicaciones de la conducción autónoma a medio/largo plazo

La tecnología no para de asombrarme. Desde hace cierto tiempo ando siguiendo el tema de la conducción autónoma utilizando coches eléctricos, especialmente, dos de sus referentes más sonados en la actualidad: Tesla Motors y Google Self-Driving Car. Y cada día me maravillo más en ver cómo, probablemente, no tendré que aprender a conducir :-D.

Nah, seamos realistas. Al fin y al cabo, tendremos que aprender a conducir, aunque sea para saber reaccionar en casos de emergencia, en momentos en los que la electrónica del coche deje de funcionar por todo tipo de motivos, etc. Pero, lo que sí es sorprendente es ver el avance que suponen estos coches en tres ámbitos, fundamentalmente:

  1. Su conducción autónoma; eso de la función auto-piloto y de ahorrar todo tipo de quebraderos de cabeza al ser humano es espectacular.
  2. El combustible que utilizan. Afortunadamente, y para el bien de todos, ya iba siendo hora de empezar a alejarse de las necesidades de los combustibles fósiles, para tirar de la electricidad una vez más. Así pues, nos ahorramos de paso unos cuantos conflictos entre los ecologistas y los árabes.
  3. El coste. No hay más que ver el boom de reservas que ha tenido el Tesla Model 3, siendo el coste por automóvil de unos 35.000 $, y el coste de su reserva, 1.000$. Al parecer, ya han llegado a las 325.000 reservas, lo que indica que no será un coche precisamente exclusivo para la crème de la crème.

Sin embargo, aun viendo todo esto, es cierto que hay gente que reacciona con inseguridad; inseguridad ante el cambio. En este post aleatorio que me he encontrado plantean, en efecto, el siguiente drama:

Pero… ¿Las máquinas no tendrán accidentes?

Y sí, al parecer, sí tienen accidentes. Y muchísimos. El primer accidente originado únicamente por el Google Self-Driving Car fue el día 14 de Febrero de este año, tras unos 7 años de viajes de estos coches. Aquí os dejo el vídeo:

De hecho, se puede ver cómo el Google Self-Driving Car choca con el autobús, se estima que a unos 25 km/h. Sin embargo, viendo el historial de estos coches, se puede tomar casi más como una anécdota que como un suceso real. Al parecer, este modelo ha estado implicado en una decena de accidentes, pero en todos los demás, hubo errores humanos externos que fueron los que de veras provocaron dicho accidente.

Por lo tanto, a mí cuando me dicen eso del:

¡Estas máquinas nos van a matar!

Ojo. Porque es cierto que las máquinas están empezando a aprender, en vez de hacer millones de cálculos (tal y como se puede ver en la tecnología de redes neuronales utilizada en AlphaGo, comentada en otro artículo de este mini-blog), pero necesitan millones de muestras para aprender y conseguir resultados totalmente fiables. Entonces, según mi humilde punto de vista, escalar este hecho a una realidad de máquinas Terminator aún queda un tanto lejano.

Hay que recordar que las máquinas aún deben pasar el Test de Turing, o sea, una prueba de la cual se deduce que una máquina tiene una inteligencia equiparable a la humana (más info en Santa Wikipedia), y ciertamente, van en buen camino. Pero pensando un poco en programación, no se me ocurre que una máquina vaya a hacer cosas “malas” porque le dé la gana, así como robar, matar, etcétera, a no ser que un humano le haya dado dicha orden. Y además, pensándolo a bote pronto, siempre se podrían programar limitaciones o “excepciones”, como se les llama en el lenguaje Java, para que en el caso de que haya un error o una respuesta inesperada del entorno, el programa que controle a la máquina haga que se autobloquee.

De todos modos, hecha la ley, hecha la trampa. También es cierto que si el código no es lo suficientemente ofuscado o no está lo suficientemente protegido como para poder evitar la ingeniería inversa, cualquiera con planes “maléficos” podría toquetear esos valores. Por eso, realmente agradezco y aplaudo que empresas como Google o Tesla estén empujando a la industria a progresar, porque entiendo que hay muchos grupos empresariales que simplemente no muestran al mercado todo lo que podrían porque no les da rédito a largo plazo. Pero debemos asegurarnos especialmente que todos aquellos progresos que se hagan, se hagan de una manera controlada, porque conocemos de sobra las consecuencias de mundos apocalípticos por el poderío de las máquinas; ya se ha encargado Hollywood de adiestrarnos en eso también.

Para acabar, siento que esta conducción autónoma, definitivamente, será el futuro, porque funde varios cambios trasversales que hasta ahora no se han visto, y que efectivamente ayudarán a solventar problemas de urbanidad bastante serios, desde pueblos o ciudades relativamente pequeñas hasta grandes urbes como son Tokio-Yokohama o la Ciudad de México. Esperemos que el sistema financiero no se derrumbe otra vez antes de que todos estos cambios lleguen al pueblo; aunque de esto ya hablaré en otro artículo.

MercedesF015
Prototipo de coche autónomo de Mercedes (F015)